Sobre mí
Por ahora dejaré mi edad como indefinida para no tener que actualizar esta página cada año. Me encantan los equipos informáticos, trabajo con ellos y paso gran parte de mi tiempo libre pensando cuál será la siguiente cosa que quiero probar.
Desde muy chico que vengo profesando mi afición por la ciencia de la computación, alternando mi tiempo libre fuera de la escuela primaria entre el basquet en el Club Juventud Unida con las clases de computación que mi papás me pagaban por aquel entonces. Ahhh… lindas épocas aquellas programando en Basic en la pantalla verde de una Commodore 16 con la que di mis primeros pasos en el terreno informático. Mi primer computadora fue una TK83 que usaba con un cartucho de ampliación de memoria y que la conectaba al televisor.
En esas épocas una de mis tías me había regalado una colección completa sobre programación de una de las hermanas mayores de la TK 83, la ZX Spectrum, cuyos contenidos saboreaba con mucho interés, probando también, en la medida de lo posible, algunas cosas en mi TK83. En realidad, ahí la cosa no iba de teclear las instrucciones letra por letra, sino que ya estaban predefinidas en cada tecla. Digo hermanas porque la TK83 era un clon de la TS-1000 (Timex-Sinclair) que a su vez era un clon de la ZX-81. Pero bueno… dejaré la explicación de los lazos familiares en manos de Alejandro Smukler. Luego, por esas cuestiones de la ley de Murphy, mi venerable TK83 tuvo algunos desperfectos técnicos y el reemplazo vino por el lado de los componentes de Czerweny, con la CZ-1000, otra réplica de la TS-1000; y con eso seguí dando la lata por un tiempo más, inyectándome los manuales de la TK83 original en inglés, uno en castellano celestito que me regaló uno de mis primos para mi cumpleaños, y los ejemplares de programación de la ZX Spectrum.
Como si eso no fuera poco, después vino la Commodore 128, la cual podía funcionar tanto en modo C64 —lo cual cobraba vital importancia a la hora de dejarme llevar por los vicios lúdicos— y en modo CP/M, que por un tiempo la usé con un datasette para grabar los juegos y otras cosas producto de mi inventiva personal. Había que tener un buen ojo con esos aparatos, ya que por su carácter de grabación secuencial, uno tenía que recordar el valor justo del contador donde comenzaba la información que uno quería recuperar. Poco tiempo después, entró el avance tecnológico y con eso el reemplazo del datasette por una diskettera 1571.
Mi primera PC en llegar a casa fue una 386 con un monitor hércules fósforo blanco. En ella instalé mi primera versión de Windows, para trabajo en grupo, de unas cajas de disquettes BASF de 5.25″ que me había prestado mi primo, con DOS, Antivirus MacAfee y otras yerbas, y mi desarrollo informático siguió en la primaria con eso. Luego vinieron otras actualizaciones a 486 DLC y mi querido k6-II que, de los viejitos, es el único al cual aún no jubilé. Todos ellos fueron estaciones de trabajo en alguna parte de su existencia.
En los últimos años de escuela secundaria, alrededor de 1995 más o menos, me compré un fax módem Zoltrix ISA v.34 con chipset Rockwel, que resultó ser un fierro para mi y la pasadilla por la factura de la cuenta telefónica que le venía a mis viejos producto de las tardes que pasaba visitando las BBS. Fue toda una revolución para mi, ciertamente. Hay veces que escucho en la oficina ese clásico ruidito del “PIIIIPP PRRRRUUUPPP SHHHHH SHHHH SHHHH!!!” y me vienen a la mente todos esos hermosos recuerdos. Las noches que habré pasado esperando después de las 20 hs para conectarme en horario de tarifa reducida, aunque a veces la ansiedad me ganaba y lo hacía antes, y bajando usando el protocolo ZMODEM textos sobre cómo pinchar líneas telefónicas, hackear contestadores automáticos, encontrar vulnerabilidades en BBS’s, manipular las interrupciones del DOS, programar en Assembler y muchas otras cosas interesantísimas. Ah! Me estaba olvidando de charlar con el Sysop!!, al cual le sonaba el speaker pedorro si se olvidaba de ponerse offline. Pobres aquellos a los que habré despertado jajaja! En esos tiempos usaba el Terminate para conectarme bajo una consola de DOS, por supuesto.
También tenía un Point de FidoNet que había solicitado a algún sysop a y cuya red me conectaba usando BlueWave con el cual uno se bajaba los mensajes de las áreas temáticas a las que se encontraba suscripto, los respondía offline y luego se conectaba y subía un paquete con todas las respuestas y a su vez se bajaba el paquete con los mensajes nuevo de los foros. Impresionante!! En esas épocas sí que no existía el spam. Las redes estaban regidas por las estrictas policys, por lo que si alguien se hacía el loco, lo echaban de una patada en el culo. También ya por aquel entonces comenzaba a usar PGP y rondaba por Los Pinos, Biblioteca Nacional, Facultad de mediciona, Satanic Brain, El tio Sol, Carreteras del viento, Canopus y algunas otras que podía rescatar de las listas de BBS’s LocoList o la BairesList (entre las cuales había cierta pica) que tenía impresas con los BBS “24Hs” marcados con resaltador!
Un poco después llegó el boom de Internet y con eso algunas BBS ofrecían cuentas a cambio de ciertos favores y donde me pude hacer de una de ellas canjeándola en un BBS a cambio de los MP3 que a cambio pedía el sysop y que bajaba de otras BBS’s varias (jaja). Tener esa primera conexión a Internet por módem fue una experiencia muy emocionante, ciertamente.
El primer enfrentamiento que tuve con GNU/Linux fue por el año 2000 durante la cursada de la materia Sistemas Operativos en la Universidad Tecnológica Nacional durante mi carrera de Ingeniería en sistemas de información, carrera que tengo algo descuidada por cuestiones laborales, pero que con el tiempo intento seguir avanzado. Por esos tiempos la distribución que estábamos usando fue Slackware, la cual instalé en casa como para ir familiarizándome con el entorno, contando desde ese entonces con Windows 95 y Slackware en la compu de casa. Así seguí por un tiempo y por ahí cambiaba entre versiones de 98 y 95 para ver cual era menos inestable hasta que me cansé y le dije si te seguís colgando te doy el raje olimpico y la bestia se pensó que se lo decía en broma y colmada mi paciencia le di formato al disco rígido y me quedé únicamente con GNU/Linux, cosa que aun sigo manteniendo de esa manera. Un poco radical lo mio…
Antes de esto, en mi disco rígido tenía además de un Ruindous alguna otra distribución que iba alternando para probar como Red Hat 5.x y mas tarde S.u.S.E 6.3 que fue una de las que usé por más tiempo, ya que a diferencia de otras que había probado y con las cuales había tenido problemas a la hora de configurar un servidor X, con esta no había experimentado algún tipo de inconveniente. En el año 2002 tiempo después de haber ido a presenciar con un amigo de la FRBA las conferencia organizadas por los chicos de CaFeLUG que se hicieron en la Facultad de Ingeniería de la UBA y a la cual asistieron personas de distintas partes del país ya sea en forma particular o de LUGs regionales como así también del LUG de Uruguay entre los que recuerdo, me pasé a la secta del rulito colorado instalando en ese entonces Debian GNU/Linux 3.0 (Woody) cuyos CDs había adquirido por Internet pues en ese entonces aún contaba con una conexión por módem telefónico.
También desde el momento que comencé a usar GNU/Linux me suscribí a algunas listas de correo para aprender cada vez más y de paso con el tiempo pudiera colaborar un poco con lo que sepa o haya aprendiendo en ese tiempo. Así me suscribí a la lista Hades, la cual tras unos años pasó a un estado de coma 4 y no volvió a presentar señales de vida, y también me suscribí a la lista de configuracion de LUGar (grupo de usuarios de Linux de Argentina).
Mas allá de las listas de correo a las que me había suscripto y cuya temática era el sistema operativo GNU/Linux, por una de esas cuestiones de la vida me enteré de una excelente herramienta ideal para la composición de textos científicos y técnicos y cuyo nombre es LaTeX y se distribuye en forma libre. Desde ese momento no pude dejar de usarlo. Además, prefiero usar formatos portables para la presentación de informes en la facultad antes que usar algún formato privativo como puede ser el MS Word. LaTeX esta basado en TeX, el cual se distribuye bajo licencia GNU y quizás en algún momento podamos hablar de esta brillante herramienta si es que me inspiro en algún post. Pero volviendo al tema, después de suscribirme a una lista para aprender a usar LaTeX, gracias a una amiga que allí conocí, me adentré en el mundo de los grupos de noticias (newsgroups) en los que actualmente también participo. Algunos de ellos relacionados con el tema GNU/Linux y UNIX son los de la jerarquia e.c.o.l, como ser es.comp.os.linux.misc y es.comp.os.linux.instalacion y chile.comp.unix donde la experiencia de participar ha sido realmente muy buena y me hizo recordar en parte, aunque no es exactamente igual pero tiene un aire, a lo que eran las viejas áreas de FidoNet a las que uno podía acceder mediante las BBS.
Bueno, en realidad, y para los nostálgicos, Fido aun existe y podemos acceder desde GNU/Linux a las mismas. Si a alguien le interesa, en algún momento comentaremos algo al respecto. En el grupo de Chile podemos encontrar a personas como el profesor Horst Von Brand, uno de los gurues del kernel. La verdad que vale la pena participar en los grupos de noticias y esto lo podemos hacer tanto mediante Google o también directamente desde GNU/Linux usando algún cliente de grupos de noticias como ser slrn desde la shell o knode desde un entorno X y un servidor local como puede ser leafnode junto a un servidor remoto al que nos podamos suscribir y que soporte el/los grupo(s) que nos interesa(n). Se puede empezar buscando por los servidores de EcolNet. En su momento usé mucho tiempo el servidor alemán DFN —que ofrecía un excelente servicio— hasta que se hizo pago.
Junto a estos grupos de noticias y algunos libros como el Manual Avanzado de Linux de Raul Montero Rivero, Anaya Multimedia (ISBN: 84-415-0353-2) y Linux: Guía de instalación y administración de Vicente Lopez Camacho y otros, Osborne/McGraw-Hill (ISBN: 84-481-2891-5) que aún siguen en mi biblioteca de casa y el excelente repositorio de documentación en castellano como lo es el sitio de TLDP-ES (lo que antes se llamaba Proyecto LuCAS) me fui adentrando cada vez más en el uso de GNU/Linux y adquirí un montón de conocimiento por cuenta propia.
En la actualidad aún sigo participando de una manera más o menos activa por los grupos de noticias de la jerarquía ecol, las listas de correo de LUGar-conf, la lista Sistemas GNU de grupos Yahoo (en la cual soy moderador), en la lista Ubuntu-ar, en la lista debian-user-spanish (en su modalidad de grupo de noticias) y en la lista GNUtn, aunque estoy suscripto a otras listas como la de Bacula, Nagios, Postfix Xen y OpenBSD, entre otras.
Todos estos años de participación en esa gran cantidad de grupos de noticias y listas de correo desarrollaron en mi la capacidad diplomática para dirigirme a las personas (aunque hay veces que he mandado diplomáticamente a algunos a RTFM y STFW ya que es común que quienes tenemos unos cuantos años encima de uso de software libre es porque ya tenemos el culo pelado de sentarnos a leer documentación y el conocimiento no nos llegó por ósmosis; creo que esa es una diferencia/ventaja de los usuarios de software libre en contraposición con los que usan software privativo: solemos ser más autodidactas) y el respeto por las reglas de la netiquette.
Como comentaba más arriba, me gusta mucho usar LaTeX por el aspecto, orden y limpieza que adquieren los documentos que se han compuesto con él (eso sin contar el alto grado de productividad que aporta una vez que se superó el escalón alto de aprendizaje inicial). Tomando ese respeto que mencionaba por las reglas de la netiquette en combinación con la visión que a uno le queda sobre el orden, limpieza y aspecto de un documento hace que a veces me pueda tornar bastante crítico en la lectura de cualquier tipo de texto que caiga en mis manos (desde un simple correo electrónico hasta un extenso libro).
Como ya se imaginarán, soy un firme defensor de la filosofía de software libre porque nos permite ser dueños de los documentos que podamos crear en nuestra computadora. Usando software privativo, nuestras creaciones no nos pertenecen sino al fabricante de ese software sin el cual no podría accederse con todas sus posibilidades. Nuestros documentos quedan secuestrados por ese software privativo como mencionábamos aquí; uno queda atado a ese software. Además, con el software libre es posible, si uno cuenta con los conocimientos necesarios, entender cómo funciona nuestro sistema. La misma suerte corre el hardware cuyos fabricantes se niegan a entregar sus especificaciones, por eso es que debemos adquirir hardware con drivers libres tomándonos el tiempo que sea necesario para estudiar el hardware que pensamos comprar para que funcione con un sistema operativo libre.
Cuando el tiempo me lo permite, trato de participar en los eventos que se organizan relacionados con la temática del software libre. Generalmente lo hago como asistente a estos congresos, reuniones o conferencias, aunque me gustaría mucho en algún momento poder dar alguna charla ya sea en el ámbito filosófico como sobre algún tema técnico en particular. También trato de participar, en la medida de lo posible, en el grupo GNUtn en el cual hace algunos años que soy miembro.
He sido administrador por algún tiempo de una lista de correo de desarrollo de sistemas operativos que armamos con compañeros de la facultad con vistas a que aquellos estudiantes de la UTN que estuvieran preparando el final de la materia Sistemas Operativos pudieran sumarse a la lista/grupo para intercambiar material y que entre todos podiéramos ayudarnos para aprobar el examen final de esa materia que es uno de los más complicados que tiene la carrera. Ahora la lista ya no es lo que era, pues no tiene tanto movimiento, y a pesar que muchas personas sufrieron mis retos por no cumplir con las normas de netiquette, muchos me hicieron llegar su agradecimiento por lo mucho que les sirvió y la verdad que fue una experiencia muy gratificante. Poder hacer algo que otros pudieran valorar de la manera en que me lo manifestaron.
La verdad que el software libre me dio la posibilidad de conocer mucha gente interesante haciendo muy buenas amistades con algunos de ellos en todo este tiempo, tal es el caso de los chicos del ClubOS/2 como ser el caso de Fefu y mi estimado Gato Félix, con quienes hemos compartido varias tardes de sábado en aquellas famosas clínicas que se hacen extrañar bastante y donde tuve el agrado de ser invitado por primera vez de parte de uno de sus miembros, a quien llamaremos El germánico, para dar unas charlas sobre uso de LaTeX que tuvo una segunda entrega y que sirvió para que me sumara a la banda. Pero además de eso el software libre me dio la posibilidad de poder trabajar en lo que me gusta y siempre me gustó y hoy en día sigo poniendo todo mi entusiasmo bajo la camiseta de administrador de sistemas Unix tratando de predicar la palabra del software libre e intentando contribuir siempre que pueda con todas aquellas personas que quieren adentrarse en este mundo maravilloso, un mundo que no tiene barreras y donde los únicos límites que existen son los que se impone uno mismo.
Holas… Dani sos un re groso, qué querés que te diga…
Bachos!
uff… recién hoy tuve un ratito libre para leer el ‘about me’ .

=)
Increible historia.. me hiciste recordar viejos momentos, casi se me pianta un lagrimón!
besito.
Vaya introduccion a tu vida, llevas bien adentro al ingeniero. Recien hoy vi que tenias escrito algo sobre vos.
Dedicale tiempo y todo va a ir bien porque lo mereces y porque te apasiona.
Besos.